Premio TOP BIO a Ana María Magán Hernandez

Seguimos destacando a personas excepcionales en Biosabor ya que, para nosotros, “las empresas son las personas”. Por este motivo, nuestro Top Bio de este mes es para nuestra compañera Ana María Magán Hernandez, una de las más veteranas y queridas envasadoras, a la que nos gustaría reconocer por su sensibilidad y su expresión artística a través de las manualidades.
Ana nació en Almería, aunque desde siempre se ha criado en Enix. Su padre trabajaba haciendo carreteras y su madre repoblando la biodiversidad de la zona. Como sus padres pasaban muchas horas fuera, creció muy unida a sus abuelos, fue con ellos donde tuvo su primer contacto con el mundo de las manualidades. Recuerda con cariño cómo su abuela hacía crochet y otras labores: de pequeña no llegó a aprender ganchillo por falta de paciencia, pero se quedaba embobada viendo cómo las manos de su abuela creaban algo bonito desde cero.
Cursó Formación Profesional de Educación Infantil, un camino muy ligado a lo que más le gustaba: enseñar y crear. En esa etapa disfrutaba especialmente preparando manualidades sencillas y creativas para niños. Con el tiempo, y tras el fallecimiento de sus abuelos, empezó a realizar piezas más complejas, cargadas de significado y emoción para ella y su entorno. Así fue como realizó una de sus creaciones más especiales, “osos de peluche personalizados” que confeccionó cuando su hermana le pidió que lo hiciera con la ropa del abuelo para conservar su recuerdo de una forma única.

De forma más profesional, la idea de compartir y dar forma a este proyecto surgió gracias a la persona por la que hoy sigue con ello, su mejor amiga Araceli. Formaban parte de un grupo de cinco amigos que se conocieron cuando Ana estudiaba en Granada. En 2025, Ana perdió a Araceli, a quien consideraba su hermana, y su ausencia dejó un vacío enorme en todo el grupo, pero especialmente en ella. Araceli siempre la impulsó a sacar su parte creativa y por eso ha sido uno de sus mayores apoyos en el proceso.
Nos cuenta emocionada que Ana volcó ese amor en algunas manualidades muy especiales como una manera de mantenerla viva, creó un oso para cada uno de sus amigos utilizando una prenda de Araceli, un proyecto íntimo y precioso que les acompañará siempre y que la ha hecho crecer como persona y como profesional. También elabora otras piezas con ese mismo sentimiento, el de seguir manteniendo vivo el recuerdo de personas muy queridas que ya no están, algunos ejemplos son charms para pulseras, colgantes y pequeños detalles. Hoy, esa sensibilidad sigue viva en cada creación que Ana comparte en su perfil de Instagram @misrecuerdoshandmade, donde los muestra y comienza a vender.

Poco a poco, su entorno comenzó a interesarse por sus creaciones, en las que ponía alma, corazón y significado. Sus compañeros y compañeras veían sus trabajos y se animaban a encargarle algo propio, incluso entregándole recuerdos de personas muy queridas. Ana destaca que estos recuerdos los trata como un tesoro, trabajándolos con un cuidado enorme y, cuando termina una pieza, nunca se deshace de los restos del material, entregando el trabajo con los mismos.
Ana es madre de dos hijas, hoy ya mayores de edad. Habla de ellas como su apoyo constante y su motor de vida. De hecho, son las primeras en animarla a seguir creciendo en este pasatiempo que, sin buscarlo, se ha convirtido en un proyecto precioso, con corazón y una razón de ser muy clara. Por eso, la impulsan también a formarse en distintos cursos para poder cuidar y gestionar mejor el proyecto.
Ana tiene claro que quiere mantenerlo y verlo crecer, pero sin renunciar a su trabajo en Biosabor, para ella, esto no es una “segunda vida”, sino una pasión que nació de la nada y que hoy le acompaña, Ana forma parte de Biosabor desde 2018 y, a lo largo de estos años, ha pasado por diversos puestos, demostrando ser una persona versátil, organizada y muy constante. Destaca el compañerismo y la empatía como claves del buen ambiente que se vive en la empresa, incluso en épocas de mucho trabajo.

Para ella, trabajar en un entorno con un buen nivel de organización le aporta tranquilidad y seguridad, este punto de vista dedicado al cariño, la constancia y la paciencia lo lleva en Biosabor en su día a día, aplicando las mismas actitudes ya que sabe que precisamente esos gestos son los que marcan la diferencia.
Su mensaje para quienes quieren compaginar su trabajo con una actividad que les apasiona es claro: la constancia es importante. A veces el camino se complica, pero con esfuerzo se puede. Y, además, lo que para ti puede ser “un granito de arena”, para otra persona puede ser “una montaña”, debiendo recordar que tu trabajo puede hacer feliz a alguien sin que te des cuenta.
Para Biosabor es un orgullo contar con personas como Ana María Magán, cuyo esfuerzo, compromiso y compañerismo son un ejemplo para todos. Admiramos su capacidad de organización, su responsabilidad y el cuidado con el que hace las cosas, poniendo el corazón en cada detalle. Ana es parte esencial de nuestro equipazo Biosabor y nos emociona que su historia pueda inspirar a quienes la rodean. Por todo ello, Ana Magán es y será siempre una de nuestras TRABAJADORAS EXCEPCIONALES.